Cuando Satomi Nakamura usa su teléfono celular tiene que tomar descansos frecuentes. Esta ama de casa de 22 años acaba de terminar de escribir una novela de 200 páginas titulada “Para amarte de nuevo” enteramente en su pequeña pantalla de celular, usando su pulgar derecho para teclear y su meñique para mantener estable el aparato. Estaba tan concentrada el mes pasado que rompió un vaso sanguíneo de su meñique derecho.

“Las PC pueden ser más fáciles para escribir, pero he tenido un celular desde que estaba en el sexto grado, así que para mí es más fácil usarlo”, dice Nakamura, que ha escrito ocho novelas en su pequeño teléfono. Más de 2.000 lectores siguieron su más reciente historia —sobre dos enamorados de la infancia que se reencuentran en la secundaria— a medida que actualizaba el texto en un sitio de Internet.

En Japón, los celulares están avivando el mercado de la literatura de ficción. Jóvenes escritores aficionados, la mayoría adolescentes o veinteañeros, que hace mucho dominan el arte de enviar correos electrónicos y escribir blogs desde sus teléfonos, encuentran en el celular un medio conveniente para dar rienda suelta a sus impulsos creativos y publicar el resultado en Internet. Para los lectores, principalmente niñas adolescentes que usan sus teléfonos para una amplia gama de actividades, desde escribir diarios hasta oír música, la novela móvil, como se conoce el género, es la última forma de entretenimiento móvil.

La mayoría de estas novelas son poco pulidas: usan un lenguaje simple y hacen una presentación rápida de escenas. Casi siempre tratan de temas como el amor y la amistad, pero son increíblemente populares y a las editoriales les encantan. Las ventas de libros en Japón cayeron 15% entre 1996 y 2006, según el Instituto de Investigación para Publicaciones.

Varias novelas celulares se han convertido en libros físicos, vendiendo millones de copias y ocupando los primeros lugares de las listas de los más vendidos. Love Sky, uno de los mayores éxitos hasta el momento, trata de un joven con cáncer que rompe con su novia para evitarle el dolor de su muerte. Ha vendido 1,3 millones de copias y se está adaptado para una película que se estrenará en noviembre.

Muchas novelas móviles están influenciadas por los manga con los que los escritores crecieron. Esto significa mucho diálogo y párrafos muy cortos que se ajustan a una pantalla pequeña. Los grandes espacios entre frases pueden comunicar que los personajes están pensando detenidamente.

En “Para amarte de nuevo“, el joven Shuhei lleva a su novia de la infancia, Kaori, a un salón de ciencias vacío para un momento de privacidad antes de clase, cuando alguien de pronto cierra la puerta. La escena siguiente se desarrolla así:

Kin Kon Kan Kon (sonido de la campana de la escuela)

(espacio)

La campana de la escuela sonó

(espacio)

“Uhh. Estamos perdiéndonos la clase”

(espacio)

Dijo ella con expresión de disgusto.

El truco es imaginar una pantalla de cine y traducir esas imágenes a palabras, dice Nakamura.

Las novelas móviles aparecieron por primera vez hace siete años, cuando la comunidad virtual Maho i-Land, hizo posible que los aspirantes a escritores publicaran sus historias con una cubierta y capítulos, como un libro físico. Hace unos tres años, las compañías telefónicas comenzaron a ofrecer Internet móvil de alta velocidad y planes accesibles para la transmisión de datos. Así, los usuarios pueden entrar a la Web por el tiempo quieran por menos de US$50 al mes.

La popular Maho i-Land tiene ahora seis millones de miembros, y el número de novelas móviles en su sitio saltó de cerca de 300.000 antes de los planes de tarifa plana a más de un millón actualmente. Según datos de la industria citados por el mayor operador celular de Japón, NTT DoCoMo Inc., se espera que las ventas de libros móviles y servicios de cómics se doblen de cerca de US$90 millones en 2006 a más de US$200 millones este año.

Nadie sabe cuánto durará la popularidad de este género, o si se les agotará la inspiración a los autores que se especializan en escribir sobre sus propias experiencias.

Pero algunos novelistas móviles están decididos a no dejar que eso pase. Chaco, el seudónimo de una mujer de 27 años que escribió una exitosa historia sobre su romance con un joven que murió en un accidente de motocicleta, desea hacer una carrera en las letras y está tratando de mejorar su estilo.

“Solía escribir lo primero que se me viniera a la cabeza sin darle mucha vuelta”, dice. “Pero ahora pienso mucho más en el desarrollo de la historia”. More at: WSJ

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