En el entorno de las protestas juveniles, la psicodelia, la experimentación con las drogas y el amor libre de la década de los 60, surge el emblemático nombre de Stan Lee al frente la Marvel Comics.
Él concebiría, con la ayuda de dibujantes como Jack Kirby y Steve Ditko, a personajes de la talla de los Cuatro Fantásticos, Hulk, el Hombre Araña y los Hombres-X, entre muchos otros.
Un momento histórico que se entreteje a su vez con la paranoia de la Guerra Fría, la fallida invasión a Cuba y la Crisis de los Misiles durante el gobierno de John F. Kennedy y el rechazo a lo otro, que es justo el contexto en el que se desarrolla la estupenda trama de la precuela X-Men: Primera generación (EU, 2011), dirigida por el británico Matthew Vaughn.
Luego de una impactante secuencia inicial que encabalga la infancia y destino de los principales protagonistas: Erik Lehnsherr, prisionero en un campo de concentración en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial y del solitario niño Charles Xavier en su mansión neoyorquina, futuro instituto para jóvenes superdotados, arranca la trama de las mocedades del Profesor X, el telépata más poderoso del mundo y Magneto, su amigo, colega y posterior rival, cuyos poderes extraordinarios son motivados por ese punto en el que coincide la ira y la serenidad.
Sobreviviente del holocausto nazi, obsesionado por la causa mutante como raza superior y por tomar venganza contra el perverso Sebastian Shaw (Kevin Bacon, notable), capaz de absorber toda la energía cinética que se produce, Erik (Fassbender) se une al joven Profesor Xavier (McAvoy) y a otros reclutas como Mystique, Bestia, o Banshee, para sepultar las intenciones del villano.
Shaw busca desestabilizar el mundo en medio del caos bélico entre las superpotencias, con la ayuda de seres como Azazel, demonio teletrasportador, y Emma Frost (January Jones), telépata que puede convertir su cuerpo en diamante.
Apoyado en una poderosa banda sonora a cargo de Henry Jackman, efectos visuales de gran altura y una trama atractiva con un ritmo ágil y vertiginoso, el talentoso Matthew Vaughn, responsable de Kick Ass (2010), concibe un intenso, entretenido y eficaz retrato juvenil de los X-Men y los inútiles intentos de reconciliar al freak y al mutante con una sociedad excluyente y cargada de prejuicios. Fuente: Rafael Aviña.



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